EL PORTAL DE PETEN

BREVE HISTORIA DEL GRUPO MUSICAL POPOL VUJ EN SUECIA

Escribe Marco Tulio Pinelo L.

Desde niño me gustó la música, por esta razón aprendí a tocar la guitarra a los diez años, por lo menos a rascarla con tres posiciones esenciales. Durante esta época integré un conjunto con Chepe Puga, Chema Ozaeta, Oscar René Puga y actuamos en la Radio Tikal en Flores, Petén, mi pueblo en Guatemala.

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Cuando fui estudiante de primaria integré la estudiantina de la Escuela Federal “José Benítez Gómez” en Santa Elena, del municipio de Flores, Petén, interpretando guitarra. En la Escuela Normal Central para Varones de la Capital guatemalteca, donde me gradué de maestro, integré la Estudiantina a cargo de don Quique Morales. Yo tocaba una guitarra eléctrica blanca.

En sus primeros inicios integré el grupo Los Lindbergh con mi hermano Arnoldo Gilberto Pinelo en Flores, Petén.

Y, como Presidente de la Asociación de Estudiantes de Agronomía fundé la Estudiantina de la FAUCAC. Con mi amigo Carlos Leonel Caxaj Rodríguez, asesinado años después, compramos los instrumentos de música. Aún guardo un diploma que se me otorgó por medio de la Asociación de Estudiantes de Agronomía, AEA.

Corría el año de 1980, cuando vivía en la Capital de Guatemala, en ese entonces yo trabajaba de Catedrático en la Facultad de Agronomía y al mismo tiempo era miembro del Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Además de este trabajo, trabajaba como docente en la Escuela Oficial Nocturna “Alberto Benítez Fuentes en la 13 avenida de la zona 6.

En estos años la situación era muy tensa en mi país y la Universidad de San Carlos era muy asediada por el gobierno militarista de Fernando Lucas García. Este régimen nefasto asesinó a muchos estudiantes y catedráticos, otros, fueron amenazados de muerte y muchos tuvieron que salir al exilio, en cuenta el Rector de la USAC, Lic. Saúl Osorio, quien partió para México, ya que, dos rectores anteriores de la USAC: el Lic. Mario Dary y el Lic. Carrillo Reeves, habían sido asesinados.

El decano de Derecho Alvarado Polanco se fue a los EEUU, el decano de Arquitectura, el Lic. Gilberto Castañeda (amigo de la Normal) se declaró miembro del Ejército Guerrillero de los Pobres y se fue a la clandestinidad. En esta época se asesinó a mi amigo maestro Marco Antonio Blanco y a muchos más. Fueron los años de la Quema de la Embajada de España y de la Masacre de Panzós, años muy difíciles de violencia en donde se perdieron muchas vidas esenciales en la vida académica y política de Guatemala.

En la Facultad de Agronomía, también, habían asesinado al Lic. Jesús Marroquín, profesor de la cátedra de Sociología Rural. Al graduarme de ingeniero agrónomo, le dediqué mi tesis. Al morir el Lic. Jesús Marroquín me ofrecieron las cátedras que él impartía, pero en vista que, la situación era muy tensa y mi vida peligraba, se me presentó la oferta de viajar a Suecia con la oportunidad de estudiar y me fui sin mucho pensarlo. Dejé todo, trabajo y enseres, lo que más me dolía y preocupaba eran mis libros.

 

En los primeros días del mes de agosto de 1980 partí hacia Suecia, pero, antes, pasé por Denver Colorado, USA, donde visité a unos amigos y paisanos muy apreciados: el Lic. Marco Antonio de León Salazar y su esposa Myrna Bertruy de de León (Chata).

Después de 15 días en este lugar viajé a Milán, Italia, donde me esperaba mi amigo de infancia, el Dr. Carlos Alberto Heredia. Siempre cargué mi guitarra y adónde iba constituía un instrumento de unidad y alegría, diversión y entonación.

 

Al llegar a Suecia, viví siete meses en Alvesta Skåne, donde conocí a muchos exilados políticos de Sudamérica. Muchos de ellos, llegaron por problemas económicos. Después me fui a vivir a Malmö, la ciudad más meridional de Suecia, frente a Copenhague.

 

¿CÓMO NACIÓ EL GRUPO MUSICAL POPOL VUH?

 

En un curso del idioma sueco en la Universidad de KV de Lund, conocí a Roberto Heredia de Cochabama, Bolivia, ya que, coincidimos en la misma aula, además, que nos sentábamos contiguamente.

 

Desde un principio, congeniamos en muchos aspectos, especialmente, en lo político y musical. Después me platicó que tocaba el charango, el ronroco, la zampoña, la quena, el bombo y las tarkas. Total, me encontré con un especialista de música andina.

En estos días llegó mi esposa y mi único hijo varón, Marco Vinicio que tenía en esta época 11 años.

En cierta ocasión, invité a Roberto y su familia a comer a la casa, invitación que aceptó con gusto, cuando llegó con Ana, su joven y bonita esposa y su pequeña hija Daniela, que estaba recién nacida. En esta oportunidad empezamos a tocar juntos y después a ensayar. Ante ello, tuve que conocer y aprender a tocar los ritmos andinos: carnavalito, takirari, cueca boliviana, huaino, etc. Por esta influencia compré mi charango de concha de hueche o armadillo. Me costó mil coronas (SKr 1,000.00), cuando viajé a Cochabamba, Bolivia, con mi amigo Rómulo Sánchez, me di cuenta que pagué un dineral, porque este costaba como cien bolivianos. Hoy tengo dos charangos.

Creo que nunca pude dominar correctamente y con prontitud estos ritmos, pero sacaba el trabajo. Yo tenía en mi mente los boleros, las baladas, tangos, cha cha cha, merengues, mambos, guapangos, boleros rancheros, rancheras, etc., otro mundo musical

 

Esta música andina ya era conocida por mi persona por los diversos grupos que empezaron a proliferar en Guatemala a través de las estudiantinas universitarias, especialmente la de la Facultad de Veterinaria, dirigida por mi buen amigo Juan Carlos Moreira.

 

Después de esta experiencia, se unió al grupo el colombiano Ernesto Piñeiros quien estudiaba con nosotros en Lund y quien tocaba la percusión, entre esta, las maracas. Luego de esto, se integró después el buen amigo uruguayo Sergio Laguna, quien tocaba la tumba. Después de ello, se integró Cesar Eslava (QEPD) de Colombia, quien tocaba guitarra e integró al grupo la cumbia y el joropo: música llanera.

 

A través de una sesión, se decidió que el grupo musical se llamará Popol Vuj. Yo propuse este nombre y les expliqué de donde se originaba y que era la Biblia Maya-Quiché de los indígenas prehispánicos de mi país.

 

En este tiempo yo pertenecía al Grupo de Solidaridad por Guatemala (Guatemalagruppen) y fue así como integramos al grupo musical a las campañas de solidaridad de Guatemala.

Para las primeras actuaciones, Ulf Ǻberg, un amigo sueco, nos prestó sus camisas típicas de Guatemala y fue así como empezamos a actuar en las calles, especialmente en la Gågatan y en el parque Möllevensgtorget. Estas camisas eran muy vistosas, por lo que, llamaban grandemente la atención.

Mientras nosotros interpretábamos canciones latinoamericanas que eran melodías conocidas, las amigas y amigos suecos recogían dinero en alcancías para la solidaridad de Guatemala. Las canciones de los Guaraguao eran nuestras preferidas, el Porom pon pon y otras que, adaptaba con letra de contenido testimonial. Muchos años después y ya en Guatemala alterné con el Grupo Los Guaraguao en el Salón Sac Nicté de Flores, Petén. ¿Quién lo iba a pensar?

 

En estos días, empezamos a ir a la iglesia católica donde era sacerdote Johannes Görgenssen, un sueco de raíces suizas que interpretaba la guitarra y que siempre la llevaba donde fuera. Él integró el primer grupo Popol Vuj. Usaba pelo largo y caites, y cuando fue a visitar al Papa Juan XXIII sus amigos sacerdotes italianos, lo llevaron a cortarse el pelo y le compraron zapatos y un tacuche, según me refirió él, con sonrisas.

 

Por consejo e influencia de Johannes nos integramos a un Círculo de Estudios (Studiecyrkel) y por ello recibíamos un estipendio del Estado sueco. Este dinero nos sirvió para comprar instrumentos electrónicos.

Seguidamente, llegamos a tener dos conjuntos musicales, uno de música andina llamado Popol Vuj con instrumentos del altiplano y otro de música tropical interpretada con instrumentos electrónicos, como dos guitarras, bajo eléctrico, batería, tumbas, etc., llamado “Guayacán”.

 

Ante el avance musical y reconocimiento del “Grupo Popol Vuj”, integramos a un músico sueco que tocaba el trombón, por lo que el grupo tuvo un fortalecimiento y crecimiento de calidad musical. El nombre de este músico sueco, no lo recuerdo, solamente que era un joven muy risueño y educado.

 

Fue Roberto Heredia quien llevó al grupo a Marcelo, charanguista y quenista y a Leonel, que interpretó el teclado. El primero era de Cochabamba y el segundo de una población de la cual no recuerdo el nombre. Luego de esto se integraron al grupo el matrimonio chileno Juan y Juanita, quienes tocaban guitarra y charango y que después abandonaron el grupo.

 

EL DINERO RECOLECTADO ERA PARA LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN GUATEMALA QUE SUFRIAN PERSECUCIÓN

 

Todo el dinero que se recolectaba era entregado a Guatemalagruppen, integrado por suecos, dinero que era enviado a la Iglesia Guatemalteca en el exilio (IGE) con sede en Nicaragua y que después era enviado a los pueblos indígenas necesitados en el interior del país que sufrían persecución y hambre.

 

POPOL VUJ GRUPO SOLIDARIO CON LAS CAUSAS DE LOS PUEBLOS INDOAMERICANOS

 

Nuestro Escenario

 

Cuando el grupo Popol Vuj se dio a conocer en los ámbitos políticos y culturales en Malmö fue invitado a interpretar sus melodías en diversos escenarios culturales como el Folket’s park, Folketshus, en Dinamarca y en diversos actos políticos bolivianos, chilenos, uruguayos, Colombianos, asimismo, en algunas iglesias como la de kyrseberg y la de Johannes, etc. En una oportunidad fuimos invitados a un concierto al norte de Suecia.

 

En esta etapa electrónica se empezó a interpretar para que se bailara como una banda musical amenizadora de baile. Ante ello, le pusimos el nombre de Guayacán, que es el nombre de un árbol indoamericano y de una obra literaria de Guatemala del escritor Virgilio Rodríguez Macal, o sea que, también, conservábamos el nombre de Popol Vuj cuando tocábamos música andina e indoamericana en general. Tiempo después, desapareció el nombre de Guayacán y nos quedamos únicamente con el de Popol Vuj.

 

Durante esta época Roberto Heredia empezó a grabar domésticamente algunas melodías en radio casetes para oír lo que interpretábamos y mejorar la calidad musical.

 

Después de estas actuaciones, fuimos llamados a amenizar bailes eminentemente para suecos en lugares aledaños de Malmö.

 

Por estos años, fuimos contratados a acompañar a un coro religioso de la Catedral de Lund, acto que fue transmitido por una radio sueca en todo el territorio de ese país. Para ello, tuvimos que ensayar con el coro de la Domkyrka de Lund.

 

ALGUNAS ANÉCDOTAS

 

LOS TAMBORES EN LA GÅGATAN

 

La Gågatan significa (gå = caminar y gatan = calle), es una calle de Malmö, que únicamente se utiliza para transeúntes y conduce a los barcos y lanchas, de Malmö, el puerto más meridional de Suecia. Pues, en esa oportunidad resulta que, llegamos a esta calle que era muy concurrida para empezar nuestro espectáculo, pero alguien de un almacén de esta calle sacó sus bocinas y dio rienda suelta a una música moderna estruendosa a todo volumen. ¿Qué hacemos dijo alguien? Pues, no nos queda otra que chingarlos, dijo otro, y empezamos a somatar los tambores desenfrenadamente, haciendo tremenda bulla.

Resultado, toda la gente se arremolinó frente a nosotros, aplaudiendo y bailando. “No hay mal que por bien no venga”, pensé. La recolecta de fondos fue muy buena.

 

FUI SUBSTITUIDO COMO CANTANTE POR ERNESTO

 

Aunque, al principio, para el grupo, no era tan buen cantante, poco a poco, se me fue mejorando y desarrollando la voz, al cantar en plena vía pública, especialmente, en las gågatan de Malmö y Copenhague. Esta última ciudad quedaba frente a las costas de Malmö. Viajar allí era muy agradable, porque había yates que viajaban encima del agua, casi volando. Ahora ya existe un puente bajo del agua.

Esta práctica mejoró grandemente mi voz, a través del canto a vida voz.

 

En un verano de los años 80 llegó Ernesto originario de El Salvador, procedente de la URSS, sin duda por allá no le fue tan bien, que llegó al paraíso sueco. Al poco tiempo de estar en esta ciudad se integró al grupo y prácticamente me desbancó al ser el intérprete principal. Fue en esos días que me regresé al país. Después supe que el tal Ernesto se quiso apoderar de los instrumentos del Grupo y que después de algunos años de gestiones se lo quitaron y volvió a sus integrantes fundadores.

 

EN HELSINKI ME DIERON 200 CORONAS, (kr) SOLAMENTE PARA MÍ

 

En esta oportunidad viajamos con César Eslava y su compañera Pilar, que después fue su esposa, así como, la pequeña hija de Pilar que apenas tenía unos 3 o 4 años. Estos amigos eran de Colombia y cuando actuábamos con ellos, ella se vestía de cumbiera con un traje elegante o si no simplemente se ponía su pequeño short, al igual, a la hija la vestían con trajecitos nativos regionales, por cierto muy vistosos, de Colombia. Ahora César siempre andaba cargando machetes y sombreros, así como, pañolones rojos que nos poníamos al cuello.

Con estos amigos teníamos un repertorio de música, un tanto diferente que el de Roberto, donde predominaba la música andina boliviana.

 

La bonita cara y las lindas piernas de Pilar llamaban poderosamente la atención de los escandinavos y era motivo que tuviésemos buena afluencia y recepción de dinero. En una de estas oportunidades que cantábamos en Helsinki, se acercó un peruano y poco a poco agarró confianza y tomó uno de los charangos que teníamos sobre un sarape en el suelo y se puso a interpretarlo con nosotros

 

En esa oportunidad se acercó una persona y me metió 200 Kr. en la bolsa de mi camisa y me dijo, solamente para ti, no los compartas. Posiblemente le caí bien o simplemente observó que, era yo el que dirigía al grupo.

¡Dónde vamos a pasear, le pregunté al peruano? Tú, Marco conoces todos los museos de Europa, pero si quieres algo bueno, aquí en Helsinki, por primera vez, exponen los rusos su equipo y naves espaciales, pero si no vamos para la playa. No tengo traje de baño, repliqué. No importa que aquí nadie los usa, me contestó. Tú tampoco, le dije a una hermosa chica que estaba con nosotros - No, me contesto con mucha naturalidad. En este país en todos los condominios (Quarteres) existen salas de sauna y donde nadie usaba traje de baño o calzoneta, como decimos en Guatemala.

 

LA COMIDA EN UNA FIESTA SUECA ELEGANTE

 

Tenemos hambre me dijeron los compañeros del grupo en una fiesta que nos habían contratado en una ciudad cercana al mar Báltico, ante las ricas viandas que pasaban frente a nuestras narices, unas chicas lindas.

-       Pero eso no estaba en el contrato y ustedes aceptaron las condiciones, les respondí, además, estamos cobrando muy bien. Sí, pero tenemos hambre.

-       Andá Marco a pedirle comida a la sueca que nos contrató. Pero, aquí nadie regala nada, muchá, a no ser que nos descuenten de lo que cobraremos, pues.

-       Está bien dijeron los muchachos.

-       Cuando hablé con la sueca que vestía un vestido rojo elegante con un enorme pijazo, donde enseñaba toda la pierna, me dijo: Marco, por qué razón no me lo había dicho.

-       Yo que sabía, si hasta ahora me están reclamando los muchachos.

-       Venite conmigo que vamos a ordenar a que les sirvan.

-       ¿Quiénes quieren vino blanco y quienes, tinto? Después de la decisión nos llevaron una jarra de cada uno de los vinos, desde luego, con repetición.

 

Ya después del baile, no nos cobraron por la comida ni el vino.

 

EN HAMBURGO Y LA POLICÍA

 

En cierta oportunidad fuimos con Roberto a Hamburgo, Alemania, en su auto, a recoger a Pepe, un amigo boliviano de Roberto, que también era músico. Él, por cierto, le traía a Roberto un ronroco[1] y un juego de zampoñas y quena boliviana confeccionadas por el famoso grupo andino-boliviano Los Kjarkas. Antes de regresar directamente a Suecia, decidimos echar una tocadita en la calle de transeúntes de Hamburgo para agenciarnos de cierto dinero. Al estar afinando los instrumentos y cambiándonos de ropa se empezaron a agrupar muchos alemanes alrededor de nosotros.

 

En eso estábamos, cuando llegaron dos policías a solicitarnos nuestros papeles y permiso de residencia. Al notar que todo estaba en orden, nos pidieron que nos corriéramos un poco, porque estaba prohibido interrumpir esa calle. Hicimos como si no le entendiéramos y nos hablaran en inglés, pero, tampoco nos corrimos y nos hicimos los nitos. Fue allí que, los amigos alemanes, nos apoyaron y para evitar problemas, nos corrimos unos cuantos pasos de donde estábamos.

Esta vez tocamos y cantamos con gusto por el apoyo recibido y cosechamos muchos aplausos, amén de muchos marcos alemanes, porque en ese tiempo no existían los euros.

Cando estábamos en plena acción se acercaron a nosotros tres chicas indoamericanas con apariencia de centroamericanas, que, al momento de preguntarles de dónde eran, me respondieron que de El Salvador. Allí empezó una amistad, porque nos llevaron a dormir a su casa. Ellas vivían con un alemán, pero a la fecha no sé quién de todas era su chica.

 

A los pocos meses llegaron a Malmö, Suecia, a devolvernos la visita y yo tuve que sacar la cara para atenderlas, ya que, aquellos estaban sorprendidos por esta visita.

A través de estas giras por Europa cosechamos muchas amistades, que nos brindaron sus casas para atendernos.

 

Ya en Guatemala, me enteré que los instrumentos que habíamos adquirido, se los había llevado, a su casa a Lund, Ernesto, el compañero salvadoreño que había llegado de la ex Unión Soviética, por lo que, a través de muchas solicitudes, accedió a retornarlos y ahora son los compañeros bolivianos quienes los utilizan para amenizar sus fiestas y los actos de solidaridad.

 

En 1987 regresé nuevamente al país, dejando en el recuerdo momentos muy gratos que cultivé con todos los amigos indoamericanos y antes de mi partida, elaboramos un documento que refería, que, en caso de fenecer el Grupo Popol Vuj, sus instrumentos serían vendidos y el dinero sería entregado a Guatemalagruppen.

 

Ahora, no me preocupa esto, porque sé positivamente que está en buenas manos, o sea a cargo de Roberto Heredia y que realizan actividades a favor de Bolivia y algunos otros países.

 

El objetivo de llamarnos indoamericanos y no latinoamericanos, es porque, atendimos un artículo de Vasconcelos que dice: “No nos avergoncemos de llamarnos indoamericanos”. Para referirnos a la América India.

 

Meses después, y ya en Guatemala, a través de una llamada telefónica de mi amigo Roberto Heredia, me enteré que los instrumentos ya estaban nuevamente en poder de los amigos bolivianos, lo cual, me llenó de mucha alegría. Se habían recuperado por fin, gracias, también, a los amigos suecos.

 

Cuando me regresé a mi país le dejé mi guitarra de Paracho, México, a mi amigo Roberto Heredia, quien sino él, merecía tenerla. Esta guitarra me la llevó mi esposa de México, Distrito Federal, en autobús hacia la Capital de Guatemala.

Hace un par de años me mandó Roberto un DVD de una actuación del Grupo Popol Vuj en un excelente escenario. Me contó que se habían integrado al grupo nuevos amigos a quienes les envío un abrazo solidario desde este medio.

 

Vaya para los amigos integrantes del Grupo Popol Vuj, que una vez trabajaron muy duro en la solidaridad de Guatemala y demás países, un saludo fraternal y solidario y los deseos para que este grupo siga poniendo en alto el nombre de los pueblos indoamericanos en esas tierras gélidas.

 

Marco Tulio Pinelo

 

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